El valor formativo de la educación musical
Durante décadas la música ha
influido en muchos de nosotros de diferentes maneras una de ella es, mediante
el estímulo cerebral ya que funciona como relajante por así decirlo. Se ha
introducido el arte de la música como una manera de decir con melodía aquello
que sentimos o queremos expresar. La música en general es algo que nos conmueve
a sentir alegría de modo significativo ya que es ella la que ayuda a estimular
el estado de ánimo de una persona. En la educación la música juega un papel muy
importante para el desarrollo sentimental o emocional del individuo en sus
primeros años, estoy hablando de niños y
niñas. El docente el cual pasa la mayor parte del tiempo con sus alumnos, es
capaz de llevar a cabo sus dinámicas educativas a través de la música
pues, es el arte de la música una forma
más eficaz de aprender cantando.
Es importante mencionar que la música
es totalmente un arte que cualquier ser humano puede construir sea a través de
los diferentes instrumentos o con su voz. La música nos permite mantenernos en
control, relajado y con un buen estado de ánimo afectivo el cual nos conduce
querer compartirlo con los demás seres humanos. La música estimula todas las
dimensiones del ser humano especialmente la dimensión espiritual ya que a
través de la música el ser humano puede percibir la paz y comunicarse con su
ser supremo (Dios).
La historia nos cuenta que el
enemigo del ser humano (Satanás) antes de ser quien es, era el director o gafe
de la orquesta de los ángeles de Dios.
Hoy podemos notar la gran influencia que ha conseguido la humanidad a
través de la música, influencias negativas y positivas. Es importante conocer
el valor de la música en el individuo ya que la música puede formar parte de su
desarrollo integral como individuo en una sociedad. Si una persona se cría
escuchando música con letras obscena seguro que esas letras van a influir en el
de forma negativa ya que como he mencionado, la música forma parte del
desarrollo intelectual y integral del ser humano.
Otro aspecto a mencionar es que ya
los pitagóricos dieron a la música un valor ético y terapéutico. La música
afecta claramente al alma y es capaz de devolverle el equilibrio perdido
gracias a la dulzura de los sonidos y a la proporción matemática de sus ritmos.
Así los estados de ánimo perturbados, como el furor en los frenéticos y el
temor en los niños, sólo se apaciguan con el movimiento armonioso y rítmico de
la música, según nos dice Platón en las "Leyes”, haciendo renacer la calma
y la tranquilidad. Éste es el motivo por el que se les canta canciones de cuna
a los niños para que duerman. Hoy en día hay constancia del poder medicinal de
la música: E. Lacourt nos dice que gracias a la diversidad de géneros musicales
(clásico, folklórico, ligero,...) su valor expresivo y emotivo puede ser
utilizado con un fin preciso de incidencia psicológica, bien por su acción
estimulante o por su acción calmante. Puede emplearse como analgésico y de
utilidad en problemas de insomnio, inhibición, autismo, mutismo y dificultad de
expresión.


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